Prebióticos, probióticos y postbióticos para perros y gatos: diferencias y beneficios

Publicado el 17 September, 2026
Prebióticos, probióticos y postbióticos para perros y gatos: diferencias y beneficios

Cuando hablamos de la salud de nuestros perros y gatos, normalmente pensamos en su alimentación, sus vacunas, el ejercicio o las visitas al veterinario. Pero hay una parte de su organismo que cada vez está despertando más interés: su microbiota intestinal.

En el intestino de nuestros peludos viven millones de microorganismos que forman una auténtica comunidad. Esta comunidad participa en la digestión y mantiene una relación muy estrecha con el resto del organismo.

Por eso, en los últimos años hemos empezado a escuchar cada vez más palabras como prebióticos, probióticos y postbióticos.

¿Son lo mismo? No.

Aunque los tres están relacionados con la microbiota, cada uno tiene una función diferente. Y conocer sus diferencias puede ayudarnos a entender mejor qué estamos dando a nuestro perro o gato cuando elegimos un alimento o un complemento para cuidar su salud digestiva.

Vamos a verlo de una forma sencilla.

¿Qué es la microbiota intestinal de nuestros perros y gatos?

Imaginemos el intestino como un pequeño ecosistema.

En él conviven muchísimos microorganismos diferentes. En conjunto forman lo que conocemos como microbiota intestinal.

Cuando esta comunidad está equilibrada, puede contribuir al correcto funcionamiento del aparato digestivo. Además, la microbiota mantiene una relación muy estrecha con la barrera intestinal y con el sistema inmunitario.

La microbiota de cada animal es diferente. Y puede cambiar a lo largo de su vida dependiendo de factores como:

  • La alimentación.

  • La edad.

  • El estrés.

  • Los cambios en la rutina.

  • El entorno.

  • Algunas enfermedades.

  • Determinados medicamentos, como los antibióticos.

Cuando se produce una alteración importante de ese equilibrio hablamos de disbiosis.

Esto no significa que cualquier cambio en las bacterias intestinales sea necesariamente un problema. La microbiota es dinámica y puede cambiar de forma natural. Lo importante es entender que existe una relación entre la comunidad de microorganismos del intestino y la salud digestiva.

Y aquí es donde entran en juego los prebióticos, los probióticos y los postbióticos.


¿Qué son los prebióticos para perros y gatos?

Podemos explicar los prebióticos de una manera muy sencilla:

Los prebióticos son el alimento que determinados microorganismos beneficiosos pueden utilizar.

Es decir, no estamos añadiendo bacterias al intestino. Estamos aportando determinados ingredientes que pueden ser utilizados selectivamente por algunos microorganismos.

Esto es importante porque no toda la fibra es un prebiótico.

Existen diferentes tipos de fibras e ingredientes que pueden tener funciones distintas en el aparato digestivo. Para que un ingrediente pueda considerarse realmente un prebiótico debe cumplir unos criterios científicos específicos y estar relacionado con un beneficio para la salud.

Entre los ingredientes que podemos encontrar en alimentación y complementos para perros y gatos están algunos tipos de oligosacáridos, como los FOS y MOS, así como la inulina, entre otros.

¿Cómo funcionan los prebióticos?

Podemos imaginar que en el intestino tenemos una comunidad de microorganismos y que determinados prebióticos funcionan como un alimento especialmente aprovechable por algunos de ellos.

Por eso, el objetivo de un prebiótico no es simplemente “meter más bacterias buenas”, sino favorecer determinadas poblaciones que ya forman parte del ecosistema intestinal.

Eso sí: cada prebiótico es diferente y no todos tienen exactamente el mismo efecto.

Además, la respuesta dependerá de cada animal, de su alimentación y de las características de su propia microbiota.

¿Qué beneficios pueden aportar los prebióticos?

Dependiendo del ingrediente concreto y de la evidencia disponible, los prebióticos pueden utilizarse para:

  • Favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.

  • Contribuir al funcionamiento normal del aparato digestivo.

  • Servir de sustrato para determinados microorganismos intestinales.

  • Participar en los procesos de fermentación que tienen lugar en el intestino.

  • Formar parte de estrategias nutricionales para cuidar la salud digestiva.

Por tanto, cuando veamos un alimento o complemento que contiene prebióticos, lo interesante es fijarnos en qué ingrediente contiene y en qué cantidad, y no solamente en que aparezca la palabra “prebiótico” en el envase.


¿Qué son los probióticos para perros y gatos?

Aquí encontramos una diferencia importante.

Mientras que los prebióticos son determinados ingredientes que pueden utilizar los microorganismos, los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden proporcionar un beneficio para la salud.

Dicho de una forma muy sencilla:

Prebiótico = alimento para determinados microorganismos.

Probiótico = microorganismo vivo.

Pero hay algo importante que debemos tener en cuenta.

No podemos considerar que cualquier bacteria viva presente en un producto es automáticamente un probiótico. Para hablar de probióticos debe existir evidencia de que ese microorganismo, en determinadas condiciones y cantidades, proporciona un beneficio.

¿Cómo pueden actuar los probióticos?

Los probióticos pueden interactuar con el entorno intestinal de diferentes maneras.

Dependiendo del microorganismo y de la cepa, pueden:

  • Interactuar con otros microorganismos presentes en el intestino.

  • Competir por determinados nutrientes o espacios.

  • Producir sustancias durante su metabolismo.

  • Interactuar con la barrera intestinal.

  • Comunicarse con las células del organismo.

  • Interactuar con el sistema inmunitario.

Pero aquí aparece una palabra que debemos recordar: cepa.

No es suficiente con saber que un producto contiene, por ejemplo, Lactobacillus.

Dentro de un mismo género existen diferentes especies y cepas, y sus características pueden ser distintas.

Por eso, cuando buscamos un probiótico para nuestro perro o gato, es interesante conocer qué microorganismo contiene exactamente y qué evidencia existe sobre su utilización en esa especie.

¿Qué beneficios pueden tener los probióticos en perros?

Los probióticos se han estudiado en perros en diferentes situaciones relacionadas con la salud gastrointestinal.

La investigación veterinaria está analizando su posible utilidad para ayudar a mantener el equilibrio de la microbiota y apoyar determinadas funciones digestivas.

Sin embargo, hay que tener cuidado con las promesas demasiado contundentes.

No todos los probióticos funcionan igual y no podemos decir que cualquier probiótico vaya a solucionar una diarrea o un problema digestivo.

Algunos microorganismos o combinaciones concretas sí han sido estudiados en determinadas situaciones, pero los resultados dependen de la cepa, la dosis, la formulación y del propio animal.

Por eso, si nuestro perro tiene diarrea, vómitos o cualquier otro problema digestivo que persiste, lo primero debe ser averiguar qué está ocurriendo.

Un probiótico puede formar parte de una estrategia nutricional, pero no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento veterinario cuando son necesarios.


¿Y los probióticos para gatos?

Los gatos también tienen su propia microbiota intestinal y también se han estudiado diferentes microorganismos probióticos en esta especie.

Pero hay una idea importante que debemos recordar:

Un producto estudiado en perros no tiene por qué producir el mismo efecto en gatos.

Perros y gatos no son iguales. Su fisiología, alimentación y características digestivas son diferentes y también lo puede ser su microbiota.

Por eso, cuando buscamos un probiótico para nuestro gato, es recomendable comprobar si existen estudios realizados específicamente en gatos.

En definitiva, no se trata simplemente de buscar “el probiótico con más bacterias”, sino de valorar qué microorganismos contiene, para qué especie está destinado y qué evidencia existe sobre su utilización.


¿Qué son los postbióticos?

Y llegamos al término que probablemente nos resulte más extraño: los postbióticos.

Los postbióticos han despertado mucho interés en los últimos años.

De acuerdo con la definición científica de consenso, un postbiótico es una preparación de microorganismos inanimados y/o sus componentes que proporciona un beneficio para la salud.

Dicho de una forma sencilla:

Los postbióticos no necesitan que los microorganismos estén vivos para poder ejercer determinados efectos.

Esto los diferencia de los probióticos.

Mientras que en un probiótico necesitamos microorganismos vivos, en un postbiótico hablamos de microorganismos que han sido inactivados y/o de sus componentes, siempre que la preparación cumpla los criterios establecidos y haya demostrado un beneficio.

¿Un postbiótico es simplemente un probiótico muerto?

Esta es una de las dudas más frecuentes.

Y la respuesta es: no necesariamente.

Que un probiótico pierda su capacidad de mantenerse vivo durante el almacenamiento no significa automáticamente que se haya convertido en un postbiótico.

Para que una preparación pueda considerarse postbiótica debe cumplir unos criterios concretos y demostrar un beneficio para la salud.

Por eso, cuando encontremos la palabra “postbiótico” en un producto, también debemos mirar qué contiene exactamente.

¿Qué beneficios pueden tener los postbióticos?

Los postbióticos son un área de investigación relativamente nueva y todavía se está estudiando cuál puede ser su papel en la nutrición y la salud de perros y gatos.

Algunos estudios han investigado su relación con diferentes aspectos de la salud intestinal y otros procesos del organismo.

Una de las características que hace que despierten interés es que, al tratarse de microorganismos inanimados o sus componentes, presentan características diferentes a las de los microorganismos vivos.

Pero todavía queda mucho por investigar.

Por eso, cuando hablamos de postbióticos para perros y gatos, es más correcto hablar de una herramienta con potencial y una investigación que continúa avanzando, que presentarlos como una solución para cualquier problema digestivo.


Prebióticos, probióticos y postbióticos: ¿cuál es la diferencia?

Si tuviéramos que explicárselo a otro tutor en unos segundos, podríamos hacerlo así:

El prebiótico alimenta a determinados microorganismos.

El probiótico aporta microorganismos vivos.

El postbiótico aporta microorganismos inanimados y/o sus componentes.

Para verlo todavía más claro:


Prebióticos

Probióticos

Postbióticos

¿Qué son?

Determinados ingredientes utilizados por microorganismos

Microorganismos vivos

Preparaciones de microorganismos inanimados y/o sus componentes

¿Están vivos?

No

Sí

No

¿Interactúan con la microbiota?

Sí, de forma indirecta

Sí, pueden interactuar directamente con el entorno intestinal

Pueden interactuar a través de sus componentes

¿Todos funcionan igual?

No

No

No

¿Se han estudiado en perros y gatos?

Sí, dependiendo del ingrediente

Sí, dependiendo del microorganismo y la cepa

La investigación continúa desarrollándose

La idea más importante es que no existe un único producto que sea el mejor para todos los perros o todos los gatos.

Cada ingrediente y cada microorganismo tiene sus propias características.


¿Se pueden combinar prebióticos, probióticos y postbióticos?

Sí. Existen productos que combinan diferentes ingredientes destinados a apoyar la salud intestinal.

Por ejemplo, podemos encontrar formulaciones que contienen un probiótico junto con determinados ingredientes prebióticos.

La lógica puede parecer sencilla: si el probiótico aporta microorganismos y el prebiótico aporta un sustrato que determinados microorganismos pueden utilizar, ¿por qué no juntarlos?

De hecho, existe un concepto específico para determinadas combinaciones de prebióticos y probióticos: los simbióticos.

Pero tampoco debemos pensar que juntar varios ingredientes significa automáticamente que el producto será más eficaz.

Para hablar de un verdadero efecto simbiótico deben cumplirse criterios científicos concretos y debe existir evidencia del beneficio de la combinación.

Por eso, en este caso también se aplica una regla sencilla:

más ingredientes no significa necesariamente más beneficios.

¿Qué beneficios pueden aportar a nuestros perros y gatos?

El principal interés de prebióticos, probióticos y postbióticos está relacionado con la salud intestinal y la microbiota.

Dependiendo del ingrediente o microorganismo concreto, pueden formar parte de estrategias destinadas a:

Cuidar la salud digestiva

Una microbiota equilibrada forma parte del funcionamiento normal del aparato digestivo.

Por eso, algunos prebióticos y probióticos se utilizan como apoyo nutricional para cuidar la función gastrointestinal.

Ayudar a mantener el equilibrio de la microbiota

Los prebióticos pueden favorecer a determinados microorganismos, mientras que los probióticos aportan microorganismos vivos seleccionados.

Acompañar determinadas situaciones digestivas

Algunos probióticos se han estudiado en perros y gatos con diferentes alteraciones gastrointestinales.

Sin embargo, los resultados no son iguales para todos los productos. Por eso es importante fijarse en la evidencia del ingrediente o cepa concreta.

Apoyar la relación entre intestino y sistema inmunitario

El intestino y el sistema inmunitario están estrechamente relacionados.

La microbiota participa en esta comunicación y determinados microorganismos y componentes microbianos están siendo estudiados por su posible papel en estos procesos.

Contribuir al mantenimiento de la barrera intestinal

La pared intestinal actúa como una importante barrera entre el contenido del intestino y el resto del organismo.

La microbiota y sus productos mantienen una relación estrecha con esta función y por eso también se estudia el papel de los biotics en este ámbito.

Eso sí: que un mecanismo se haya estudiado no significa que todos los productos produzcan automáticamente ese efecto.


¿Cómo elegir un buen probiótico para nuestro perro o gato?

Cuando entramos en una tienda de animales o buscamos un complemento por Internet podemos encontrarnos con muchísimas opciones.

Entonces surge la pregunta: ¿en qué debemos fijarnos?

La etiqueta puede darnos información muy útil.

1. ¿Qué microorganismo contiene?

No basta con que aparezca la palabra “probiótico”.

Es interesante conocer el género, la especie y, cuando corresponda, la cepa concreta.

Cuanto más clara sea la identificación, más fácil será relacionar el producto con la evidencia científica disponible.

En rasgos generales, el género Bifidobacterium y Lactobacillus se utilizan mucho para reducir el estrés, mientras que el género Bacillus está más vinculado con el refuerzo del sistema inmune.

Dentro de las cepas que más recomiendo para problemas digestivos serían: Enterococcus Faecium, Lactobacillus Sakei, Lactobacillus Rhamnosus, Lactobacillus Paracasei y Streptococcus Thermophilus.

2. ¿Está destinado a perros o a gatos?

Como hemos visto, perros y gatos tienen características diferentes.

Por eso es preferible utilizar productos formulados y estudiados para la especie a la que van destinados.

3. ¿Qué cantidad aporta?

En los probióticos suele aparecer la cantidad de microorganismos expresada como UFC o CFU, que significa “unidades formadoras de colonias”.

Pero cuidado: más UFC no significa necesariamente que un producto sea mejor.

La cantidad adecuada depende del microorganismo, la cepa, el producto y el objetivo de utilización.

Lo importante es que la cantidad administrada tenga sentido en relación con la evidencia disponible para ese microorganismo concreto.

4. ¿Existen estudios?

Este es probablemente uno de los puntos más importantes.

Si queremos elegir un producto para nuestro perro, es interesante buscar evidencia realizada en perros.

Y si es para nuestro gato, buscar estudios realizados en gatos.

Los resultados obtenidos en humanos no se pueden trasladar automáticamente a nuestras mascotas.

5. ¿Cómo se conserva?

En el caso de los probióticos, mantener la viabilidad de los microorganismos durante la vida útil del producto es especialmente importante.

Por eso debemos seguir siempre las instrucciones de conservación del fabricante.


¿Y si mi perro o mi gato tiene diarrea?

Esta es una de las preguntas más habituales cuando hablamos de probióticos.

La diarrea puede tener muchísimas causas: cambios de alimentación, ingestión de algo inadecuado, parásitos, infecciones, intolerancias, enfermedades gastrointestinales y muchas otras.

Por eso, un probiótico no debe considerarse una solución universal para la diarrea.

En algunos casos, determinados probióticos pueden formar parte del manejo nutricional recomendado por el veterinario, pero lo importante es saber primero qué está causando el problema.

Si la diarrea es intensa, aparece sangre, se acompaña de vómitos, decaimiento, dolor, pérdida de apetito o se mantiene en el tiempo, debemos consultar con nuestro veterinario.

Lo mismo ocurre si se trata de un cachorro, un gatito, un animal mayor o un animal con alguna enfermedad previa.

Conclusión: cuidar la microbiota también es cuidar a nuestros peludos

Cada vez conocemos mejor la importancia que tiene la microbiota intestinal en nuestros perros y gatos.

Los prebióticos, probióticos y postbióticos son tres herramientas diferentes que pueden utilizarse dentro de estrategias destinadas a cuidar su salud digestiva, pero no debemos meterlos a todos en el mismo saco.

Un prebiótico no es un probiótico. Un probiótico no es un postbiótico. Y que un producto incluya cualquiera de estas palabras en su etiqueta no significa automáticamente que sea la mejor opción para nuestro animal.

Como tutores, podemos empezar por algo muy sencillo: leer las etiquetas, conocer qué contiene realmente el producto y buscar evidencia que respalde su uso en perros o gatos.

Y, sobre todo, recordar que cada animal es único.

Lo que funciona para un perro puede no funcionar igual para otro. Y lo mismo ocurre con los gatos.

La alimentación, el estilo de vida, la edad y el estado de salud de cada peludo deben tenerse en cuenta a la hora de decidir cómo cuidar su salud intestinal.

Porque cuidar su intestino no consiste simplemente en añadir “bacterias buenas”. Se trata de cuidar todo el ecosistema que vive dentro de ellos.